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¿Aseguras al banco en lugar de a tus hijos?


Los seguros de vida bancarios vinculados a tu hipoteca generalmente sólo aseguran la devolución del préstamo dejando sin protección a los tuyos

A pesar de que la legislación vigente promueve que los bancos no vinculen los seguros de vida a la contratación de una hipoteca, lo cierto es que por ahora sigue siendo práctica habitual. Muchos consumidores acaban aceptando el trato porque si contratan el seguro que les ofrece el banco pagan menos intereses en su cuota hipotecaria.Pero lo cierto es que generalmente acabamos pagando más sin darnos cuenta. De hecho, el ahorro en intereses a menudo no compensa lo que cuesta el seguro que nos vende el banco, ya que suelen ser productos más caros que los que nos ofrecen las compañías y los profesionales especializados. Además, los seguros de vida de los bancos acostumbran a no ser personalizados y no suelen tener en cuenta la necesidad de dejar protegidos a los allegados. El último beneficiario es el propio banco, que se asegura recuperar el dinero prestado.

Es decir, en la mayoría de casos cuando contratas un seguro de vida con tu hipoteca lo que haces es asegurar que, llegada tu muerte, la hipoteca quedará pagada. Pero… ¿qué pasa con el dinero que querías dejar para los estudios y la manutención de tus hijos? Pues que si optas por este tipo de seguro probablemente precisarás contratar otro adicional que sí les deje esas necesidades cubiertas.

Antes de decidirte por una póliza es conveniente que tengas en cuenta el número y edad de tus allegados (hijos o personas dependientes) y qué cantidad necesitan tener asegurada para continuar viviendo con unos mínimos. Así, por ejemplo, se calcula que en España el residente medio destina 180.000 euros a criar a un hijo desde el momento de su nacimiento hasta la mayoría de edad. De promedio, 10.000 euros al año, según los datos que publicó hace ya unos años la Confederación Española de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (Ceaccu).

Además, si queremos pagarle la carrera, la cifra sigue subiendo. De hecho, estudiar en una universidad pública española cuesta 20 veces más que en una alemana y en función de la comunidad autónoma puede ser aún más caro. Por ejemplo, estudiar ingeniería y arquitectura vale unos 800 euros por curso en Andalucía y unos 2.500 en Cataluña.

Lo mejor, como siempre, es consultar con un profesional qué productos hay en el mercado que se adapten a tus necesidades y qué ofrecen. Al final, es cuestión de hacer números porque lo que al principio puede parecer un ahorro en la hipoteca puede salir caro. “Un corredor de seguros mantendrá una reunión contigo para conocer tus necesidades y asesorarte sobre el importe óptimo para cubrirlas”, explica Anna de Quirós, socia directora de Cobertis. También alerta sobre una práctica habitual de los bancos: “Hay que vigilar, al contratar la póliza, que se pueda renovar cada año porque hay entidades bancarias que emiten pólizas de duración única, cobrando la prima de una sola vez, y al cliente le resulta imposible recuperarla si decide anularla”.


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